
El black metal tradicional es muy definido en sus características básicas, consistentes en: voz gutural aguda y grave llamada comúnmente Shriek ("chillido", en el anglosajon), guitarras rápidas, oscuras e inusuales armonías y ritmos sumamente veloces. La característica principal son las letras anti judeo-cristianas.[4] [5] La mayoría de grupos utilizan un método simple en la composición de la música, mientras que otros se caracterizan más por la técnica. El black metal originario, de primera y segunda oleada, se caracteriza por un sonido «crudo» a base de guitarras muy distorsionadas, y batería acelerada derivada del thrash metal, (utilizando frecuentemente los blast beats, comunes en el death metal y grindcore[6] ).
El satanismo, bien simbólico[7] o como un auténtico dogma de fe y ser altamente religioso,[8] suele ser la esencia de la mayoría de bandas de black metal, siendo acompañadas normalmente, por sentimientos profundamente marcados por el odio, la misantropía,[9] la violencia, la guerra, la sabiduría y, sobre todo el ocultismo, siendo antimonoteístas. El black metal evoluciona y combina factores en su composición, añadiendo otros elementos, que conferirán una nueva naturaleza al estilo musical de cada banda. Algunas de estas combinaciones y evoluciones darán lugar a diferentes subgéneros de black metal.
Con suma frecuencia, los integrantes de las bandas usan pseudónimos con nombres cabalísiticos, mitológicos o con significados asociados a la oscuridad del género. A veces es difícil saber el verdadero nombre de los artistas.
La temática de las letras de black metal puede tratar temas realistas (caso de bandas como Marduk), o incorporar una temática fantástica (Emperor, Burzum o Immortal). En algunas ocasiones tratan sobre el propio black metal (Nargaroth, Darkthrone).

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